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Diario de una programadora en crisis

Sobrevivir a aprender programación… contado con humor.

Índice de entradas

  1. Día 1 — Debugueando mi existenciaAbril 2026
  2. Día 2 — El día que entendí… que no entendíaAbril 2026
  3. Día 3 — Exposición frente a toda la clase: expectativa vs realidadAbril 2026
  4. Día 4 — Tiempo libre para hacer un proyecto personalAbril 2026
  5. Día 5 — Obsesionarse con una funcionalidadAbril 2026
Día 1 — Debugueando mi existencia

Día 1 — Debugueando mi existencia

Hoy decidí ser productiva. Abrí la compu. Miré el código. El código me miró a mí. Ninguno entendía qué estaba pasando.
Me hice un café. Volví.
Leí mi propio código de ayer… y honestamente necesito hablar con la persona que lo escribió. Spoiler: era yo.
Decidí no rendirme. Así que hice lo que cualquier persona lógica haría: cambié cosas al azar esperando un milagro. Milagro no hubo, pero ahora el error es distinto. Progreso técnico.
Busqué ayuda en internet. Encontré una respuesta de 2012 que decía: "nvm ya lo solucioné" Gracias, genio del pasado. Muy útil.
Volví al código para arreglar un bug. No se arregló. Pero ahora hay tres bugs nuevos con excelente autoestima.
Busqué en Google: “por qué mi código no funciona” Google: “seguramente hiciste algo mal” Gracias, sos como ese profesor que no explica nada pero igual te juzga.
Estado actual: No sé qué hice No sé por qué funciona (a veces) Y claramente no soy la misma persona que empezó el día
Día 2 — El día que entendí… que no entendía

Día 2 — El día que entendí… que no entendía

Hoy tuve un problema real. De esos que no se arreglan reiniciando la compu (aunque lo intenté igual, por las dudas).
La consigna parecía simple. "Solo tienen que hacer que funcione…" Esa frase debería venir con advertencia legal.
Arranqué confiada. A los 10 minutos ya estaba dudando de mis decisiones de vida.
El problema: mi código no hacía lo que tenía que hacer. El verdadero problema: yo tampoco entendía qué tenía que hacer.
Leí la teoría. No entendí. Vi un video. Entendí… hasta que volví al código.
En un momento pensé: "capaz no es tan difícil" Error. Siempre es tan difícil.
Después de varias pruebas… logré que algo funcione. No exactamente lo que pedían, pero… algo.
No sé si aprendí. Pero ahora sé identificar mejor cuándo estoy perdida. Y eso también cuenta, ¿no?
Estado actual: * Confusión estable * Autoestima en mantenimiento * Esperanza… en beta
Día 2 terminado. Mañana probablemente entienda todo. (probablemente no)
Día 3 — Exposición frente a toda la clase

Día 3 — Exposición frente a toda la clase: expectativa vs realidad

Expectativa: Me paro al frente. Explico todo con claridad. El código funciona perfecto. El profesor asiente con orgullo. Mis compañeros toman notas. Alguien susurra: "wow… se nota que sabe lo que hace" Yo sonrío, humilde pero poderosa.
Realidad: Me paro al frente. Conecto la compu. No funciona el proyector.
2 minutos después… Funciona el proyector. No funciona mi programa.
"Bueno… ayer andaba" La frase más peligrosa de la programación.
Empiezo a explicar igual. Uso palabras como: "básicamente", "en teoría", "más o menos" Traducción: no tengo idea.
Alguien hace una pregunta. Sonrío. No entendí la pregunta.
Toco algo. Todo se rompe más. Interesante.
El profesor me mira. Yo miro la pantalla. La pantalla me traiciona.
Cierro diciendo: "y bueno… esa sería la idea general" La idea. Porque la ejecución claramente no.
Aplausos… de compromiso.
Estado actual: * Sobreviví (técnicamente) * Mi dignidad… en reconstrucción * Mi código… no
Día 3 completado. No fue exitoso. Pero fue… memorable.
Día 4 — Tiempo libre para hacer un proyecto personal

Día 4 — Tiempo libre para hacer un proyecto personal

Hoy tenía tiempo libre. Tiempo libre de verdad. Y pensé: "voy a avanzar en un proyecto personal" Error número 1.
Arranqué motivada. Abrí un proyecto nuevo. Nombre del proyecto: "app-definitiva-ahora-si" Esta vez era en serio.
Pasaron 10 minutos… ya estaba eligiendo tipografías. Porque claramente eso era lo más urgente.
Después: cambié de idea. El proyecto ya no me gustaba. Ahora iba a hacer algo mejor. Más simple. Más minimalista. Más… abandonable.
Busqué inspiración. Vi proyectos increíbles. Cerré todo.
Volví a mi proyecto. No me gustó.
Decidí empezar de cero. De nuevo.
Resultado del día: * 3 proyectos iniciados * 0 proyectos terminados * 17 pestañas abiertas * 1 crisis leve
Pero eso sí… el nombre del proyecto está buenísimo.
Estado actual: motivación inestable ideas infinitas ejecución… en mantenimiento
Día 4 terminado. El proyecto no. Pero la intención estuvo.
Día 5 — Obsesionarse con una funcionalidad

Día 5 — Obsesionarse con una funcionalidad (momento de "lo entendí tooooodoooo")

Hoy pasó. Ese momento. Ese instante donde todo hace click.
Estaba trabada con una funcionalidad. No salía. No entendía. No tenía sentido. Hasta que… lo entendí.
TODO. De golpe. Como si mi cerebro hubiera hecho: "ah, era esto"
Y ahí empezó.
Optimicé el código. Lo hice más limpio. Más rápido. Más elegante. Y en un momento… lo miré.
Silencio.
Y sentí algo. No sé bien qué era. ¿Orgullo? ¿Felicidad? ¿Me… enamoré de mi código?
Porque estaba lindo. Funcionaba. Tenía sentido. Era mío.
Después pensé: "ya que estoy… puedo mejorarlo un poco más" Error.
Agregué cosas. Me emocioné. Refactoricé lo que ya funcionaba.
Spoiler: dejó de funcionar. No guardé backup.
Pero no importa. Porque ahora entiendo TODO. (creo)
En algún punto… funcionó otra vez. No sé exactamente cómo. Pero ya no es lo mismo.
Estado actual: * Corazón roto (por mi propio código) * Ego confundido * Relación tóxica con la programación
Día 5 terminado. Amé mi código. Lo perdí. Lo recuperé. Creo.